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August

2015

10

El Diario: Polémica: Negocios del ‘Check Casher’ Quieren dar Préstamos

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El Diario

By Zaira Cortes

La industria de los ‘check casher’ que es usada por muchos hispanos intenta modernizarse, pero se le está haciendo difícil porque es regulada por una ley que data de 1944. Los propietarios están urgiendo a los legisladores neoyorquinos una reforma y la vía libre para proveer préstamos tarjetas de débito y otros servicios similares a los bancos.

Los check casher emergieron en Nueva York en la década de 1940, cuando los militares, que volvían del servicio, encaraban dificultades para cobrar los cheques emitidos por el gobierno federal.

Décadas más tarde, los negocios revolucionaron para competir en el agresivo mercado financiero, y además de seguir ofreciendo el tradicional servicio de cambiar cheques por efectivo, incluyendo los del pago de salarios, se convirtieron en centros de conveniencia facilitando a sus clientes el pago -en un sólo punto- de las facturas de servicios públicos y de telefonía celular en Estados Unidos y en sus países. Los establecimientos ahora también disponen de planillas de la lotería, tarjetas telefónicas y MetroCard, y algunos, inclusive, compran a sus clientes las tarjetas de regalo de tiendas como Macy’s.

Pero los líderes de la industria intentan llevar el negocio a otro nivel y están pidiendo al Departamento de Servicios Financieros del Estado (DFS), la agencia que los regula, y a los legisladores una reforma que les autorice proveer préstamos y cuentas de ahorro.

No es la primera vez que los check casher intentan entrar en el negocio de los préstamos. En 2013, el ahora presidente de la Asamblea estatal, Carl Heastie, el asambleísta Denny Farrell y el senador Jeffrey Klein patrocinaron un proyecto de ley que permitiría a esos negocios proveer préstamos de $300 y $2,000 para pagarse en un plazo de 90 a 180 días.

Pero la propuesta no prosperó luego de desatarse una controversia cuando se desveló que los legisladores recibieron jugosas contribuciones de campaña de la industria. Otro de los puntos del proyecto que fue criticado con fuerza, es que el interés de los préstamos sería de 200%, ocho veces el límite actual establecido por la ley estatal. El entonces comisionado del Departamento del Consumidor (DCA), Jonathan Mintz, calificó el proyecto como “un lobo con disfraz de oveja” para los clientes.

“Nuestra industria ofrece completa transparencia a nuestros clientes, saben por adelantado cuánto costará cada transacción”, dijo Jason Carballo, expresidente de los Centros de Servicios Financieros de Nueva York (FSCNY), integrada por más de 400 dueños de check casher. “Los neoyorquinos prefieren nuestros servicios porque no hay cargos ocultos al final del mes”.

Intereses Exorbitantes

Los dueños de los check casher insisten en ofrecer préstamos con plazos de pago de 90 a 180 días por montos de $300 y $2,000, pero con un interés de 25% más una cuota de solicitud de $25 y una cuota de ‘compromiso de préstamo’ de una sola vez, la cual no fue especificada.

El 25% de $300 es $75 más la cuota de solicitud suma $100 (sin incluir la cuota de una sola vez), un monto que clientes consideran exorbitante.

“Para cambiar cheques es bueno porque te dan el dinero de inmediato y no te lo aguantan por tres días como los bancos”, dijo Leodegario Martínez, un trabajador guatemalteco de Melrose, El Bronx. “Pero para pedir préstamos con ese interés, yo si lo pensaría dos veces”.

“Con lo poquito que gano, de no pagar a tiempo, terminaría debiendo el doble o el triple”, dijo el guatemalteco quien trabaja en una lavandería.

Al cuestionar a los líderes de FSCNY, argumentaron que se trata de una propuesta sujeta a discusión.

La actual Tasa de Interés Anual (APR) de bancos como Citibank es de 18.25% (dependiendo del tipo de crédito) pero si se incurre en incumplimiento, la tasa puede aumentar en 2.00%. Pero incluso hay tasas de interés más pequeñas, como las ofrecidas por las uniones de crédito, del 16%.

En un artículo de opinión en The New York Times, publicado en octubre pasado, la profesora de política urbana, Lisa Servon, recomendaba los check casher como buenos sustitutos de algunos servicios bancarios. En respuesta, Julie Menin, comisionada de DCA, dijo que era irresponsable sugerir a los neoyorquinos este tipo de empresas.

La oficina de prensa del presidente de la Asamblea, Carl Heastie, comentó que hay disposición de analizar una nueva propuesta de ley, en caso de presentarse. El asambleísta Robert Rodríguez dijo que “Albany podría iniciar una conversación para modernizar el Articulo 9-A de la ley bancaria de 1944, pero no hay un proyecto concreto hasta ahora”.

En el pasado, organizaciones comunitarias de educación financiera arremetieron contra los propietarios y líderes de la industria por influenciar en los legisladores.

“Los dueños de estos negocios quieren cambiar las leyes solamente para ellos. Serían los únicos en beneficiarse de préstamos abusivos y predatorios”, sentenció Deyanira del Río, codirectora del Proyecto Nueva Economía, un grupo crítico de la propuesta de reforma de los check casher. “Es cierto que los bancos no están sirviendo eficazmente a las comunidades de color, pero la respuesta no es dejar la vía libre a un plan de préstamos inescrupuloso”.

Carballo, presidente de Castle Financial Services y propietario de 7 check casher en Washington Heights y El Bronx, afirmó que la reforma conviene al Estado. El DFS y el Servicio de Rentas Internas (IRS) realizan auditorias regulares requiriendo a los propietarios los reportes financieros.

“Pagar las licencias y los impuestos es nada más el comienzo”, dijo Carballo. “Los negocios también son evaluados por las autoridades estatales, lo que proporciona una significativa fuente de ingresos a sus arcas”.

Las evaluaciones se fundamentan en el volumen de cobro de un negocio. En promedio, la industria -constituida por unos 560 establecimientos en la ciudad- paga unos $5 millones en evaluaciones al año al DFS, unos $7,500 por tienda.

El DFS no se ha pronunciado ante el pedido de los propietarios de reformar las leyes. La agencia no respondió de inmediato a varias solicitudes de comentarios.

La oficina de prensa del presidente de la Asamblea, Carl Heastie, comentó que hay disposición de analizar una propuesta de ley, en caso de presentarse. El asambleísta Robert Rodríguez, quien ha tenido un acercamiento con la industria, dijo que “Albany podría iniciar una conversación para modernizar el Articulo 9-A de la ley bancaria de 1944, pero no hay un proyecto concreto hasta ahora”.

Los check casher emergieron en Nueva York en la década de 1940, cuando los militares, que volvían del servicio, encaraban dificultades para cobrar los cheques emitidos por el gobierno federal.

Décadas más tarde, los negocios revolucionaron para competir en el agresivo mercado financiero y se convirtieron en centros de conveniencia, facilitando a sus clientes el pago -en un sólo punto- de las facturas de servicios públicos y de telefonía celular en Estados Unidos y en sus países. Los establecimientos disponen de planillas de la lotería, tarjetas telefónicas y MetroCard, y algunos, inclusive, compran a sus usuarios las tarjetas de regalo de tiendas como Macy’s.

Quienes Usan los Check Casher

La FSCNY estima que entre 800.000 y 1 millón de neoyorquinos al año utilizan los servicios de los check casher. El 75% de los clientes tiene un trabajo de tiempo completo, el 31% son latinos y el 69% tienen una cuenta bancaria. Es el caso del guatemalteco Jorge Vicente.

“Tengo mi cuenta de ahorros, pero casi no la uso. Uno va al día. La verdad es que si quiero ahorrar, pero no tengo con qué”, dijo.

Pero según las cifras más recientes de DCA, el 13% de los neoyorquinos no tiene una cuenta bancaria, como el mecánico mexicano Daniel Méndez, quien utiliza los negocios desde hace tres años.

“Desde que emigré no quise ir a un banco, en mi país nunca fui a uno porque no tenía dinero”, dijo. “Me cobran $6 por cambiar un cheque, no es mucho, y aquí me dan una ID y así me evito de traer pasaporte para identificarme”.

Los establecimientos emplean a unas 4.000 neoyorquinos y más del 80% (3000) son de minorías, la mayoría latinos y afroamericanos. El 40% de los dueños también pertenecen a comunidades minoritarias.

“Nuestros trabajadores residen en los vecindarios en los que se establecen nuestros negocios. Los educamos en una carrera para toda la vida”, dijo Gigi Guerrero, de la compañía RiteCheck. “Una reforma aseguraría más puestos de trabajo”.

“En este tipo de compañías se aprenden habilidades que pueden servir en otros empleos relacionados con finanzas”, dijo detrás del mostrador Laura González (34), empleada de un check casher en Manhattan.

Pero otros empleados no están tan satisfechos. Algunos alegaron que el salario mínimo y las prestaciones no compensan las jornadas extenuantes, especialmente en los centros 24/7.

Qué Más Piden los Dueños de Check Casher

1. Elevar el límite de cambio de cheques de $ 15,000 a $ 25,000 y ampliar las categorías de cheques que pueden cambiarse.

2. La re-clasificación de check casher a Centros de Servicios Financieros para reflejar su real alcance en multiservicios, como la venta de giros postales, envió de remesas y colaboración con uniones de crédito.

3. La modernización del proceso de solicitud de licencias creando una licencia general para las empresas que operan varias tiendas.

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